Vuelta al trabajo: manual de supervivencia post-vacacional.
Se acabó lo bueno. El despertador vuelve a sonar, el tráfico resurge de sus cenizas y ese ordenador que parecía apagado te recibe con el cariño de 345 correos sin leer. Sí, amigo, has vuelto al trabajo. Pero no sufras: la depresión post-vacacional existe, sí, pero también existe la capacidad infinita de tomarnos las cosas…
